Opinión

La consulta en siete puntos

La consulta nos revela, una vez más, la existencia de varios Méxicos: Sería muy cómodo llamarles el México de los conservadores y el México de los neoliberales. Pero no, sería el México roto, donde predomina la exclusión

Por Víctor M. Quintana S
Twitter: @VictorQuintanaS

Contra viento, marea e indiferencia, la consulta popular se llevó a cabo el pasado domingo 1 de agosto. Desde Andrés Manuel López Obrador (quien no votó) era para que la ciudadanía se manifestara si estaba de acuerdo o no en que se investigue y eventualmente se lleve a juicio a los últimos 5 expresidentes de la República, los presidentes del neoliberalismo. Pero, de acuerdo a la complicada formulación que prescribió la Suprema Corte de Justicia de la Nación, iba más allá de los expresidentes e involucraba a todos los actores políticos que tomaron decisiones claves en “el pasado”.

  1. Aunque no se cubrió el porcentaje de votación para hacer vinculatorios el resultado de la consulta, ésta fue muy importante cualitativa y hasta cuantitativamente. A final de cuentas participamos 6 millones 663 mil 208 ciudadanas y ciudadanos, un 7.11% de la Lista Nominal de Electores. Si bien no se cumplió el, por cierto, muy exagerado 40 por ciento de participación para hacerla vinculante, es la consulta con mayor participación popular que haya habido en México. La democracia participativa ha tenido puede mejorar y avanzar en este país.
  2. Una abrumadora mayoría de las y los ciudadanos que votaron, un 97.7% lo hizo por el SI: por terminar con la impunidad de los expresidentes y actores políticos responsables de las decisiones que causaron tantas víctimas. Una condena clara al neoliberalismo, la corrupción, la impunidad y la violencia.
  3. Sin embargo, no es para echar las campanas al vuelo: se estuvo muy lejos del 40% de porcentaje de participación requerido. Es muy fácil culpar al INE de la poca afluencia de votantes, y en muchos sentidos la tiene, sin embargo, no hubo suficiente promoción de Morena, de sus aliados y de la misma sociedad.
  4. Quienes se opusieron a la consulta, abanicaron la brisa, como se dice en beisbol. La política es duelo de iniciativas y la oposición en México no la ha tenido, no es proactiva, es rezongona y falta de proyecto. Mientras no se muestre asertiva, con propuesta seguirá siendo derrotada.
  5. Es muy destacable participación de las comunidades zapatistas en la consulta: hasta las 12 horas del 31 de julio, los doce caracoles zapatistas y sus respectivas Juntas de Buen Gobierno habían recibido las actas de 756 poblados de hablantes de lenguas de raíz maya, que se manifestaron en asambleas comunitarias y que son “extemporáneos”, es decir que no existen legalmente y se pronunciaron por el SI, que están de acuerdo en que se haga lo necesario para apoyar a que se cumplan los derechos de las víctimas y de sus familiares de verdad y de justicia.
  6. Entonces, el voto por el SI tiene una doble vertiente: el promovido por el presidente y por Morena que se orienta a investigar y juzgar a los expresidentes. Y el promovido por el zapatismo, que exige una mirada desde las víctimas de la violencia de Estado, la violencia criminal y paramilitar, el neoliberalismo y la corrupción y demanda arrancar desde la consulta una Comisión por la Verdad y la Justicia.
  7. La consulta nos revela, una vez más, la existencia de varios Méxicos: Sería muy cómodo llamarles el México de los conservadores y el México de los neoliberales. Pero no, sería el México roto, donde predomina la exclusión y el México más o menos integrado, con menor exclusión y mayor desarrollo capitalista. El primero superó el promedio nacional de participación en la consulta de: 7.7%. Ahí figuran de más a menos los estados de Tlaxcala, Tabasco, Guerrero, Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Chiapas, et. Todos, a excepción de la Ciudad de México, entre los más pobres del país. En contraste, los que menos votaron en la consulta fueron todos los del norte, occidente y centro del país, encabezados por Chihuahua, Zacatecas, Nuevo León, Aguascalientes, Guanajuato. Esto nos revela una fractura política con un sólido fundamento social en el país: las regiones más integradas al desarrollo capitalista, con todos sus “asegunes”, y las más devastadas por él. Habría que agregar el México Insurgente, el de las comunidades como las zapatistas, el de los movimientos desde abajo.

El futuro próximo no será sencillo y no sólo en lo electoral. Depende de cómo evolucionen e interactúen el México Roto, el México Integrado y el México Insurgente. La consulta fue un primer asomo.

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