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Frontera cerrada: 19 meses de trato desigual

Kurt Turgasen, ciudadano estadounidense que cruza entre México y EE. UU. disfruta de una cerveza en un bar en Ensenada, Baja California, el 10 de octubre. Fotografía: Omar Ornelas/El Paso Times

Con las restricciones impuestas por Estados Unidos desde marzo del 2020 en los cruces terrestres de su frontera con México, la frustración se desató en los fronterizos mexicanos, quienes esperan la reapertura anunciada para volver a cruzar al territorio estadounidense y reunirse con su vecinos y parientes

Por Lauren Villagran / El Paso Times y Verónica Martínez / La Verdad

Ensenada / Ciudad Juárez – Kurt Turgasen bebió un sorbo de una cerveza Pacífico helada en un bar junto a la playa lleno de turistas que hablaban inglés, mientras veía grabaciones de partidos de football estadounidense.

Al constructor de viviendas de California, de 66 años, las restricciones pandémicas a los viajes no esenciales entre Estados Unidos y México nunca le limitaron el cruce de la frontera, dijo –pero frustraron a sus amigos mexicanos más ricos.

“Para mí, ni siquiera fue un problema”, dijo. “Es una situación extraña, porque los amigos mexicanos, dueños de miles de acres de tierra aquí, y que han cruzado la frontera toda su vida, la han pasado mal. Todo el tiempo se quejan de eso”.

El 21 de marzo, 2020, al inicio de la pandemia del COVID-19, el gobierno de Trump cerró todos los puertos de entrada terrestres a todo tráfico excepto al esencial, para reducir los viajes entre Estados Unidos y sus vecinos, México y Canadá. El gobierno de Biden indicó que levantaría las restricciones en los puertos de entrada para los turistas vacunados a comienzos de noviembre.

Después de 19 meses, el cierre parcial de las fronteras terrestres del país se estaba volviendo cada vez más difícil de justificar, ya que las economías de Norteamérica en gran medida están abiertas y los ciudadanos estadounidenses – considerados “esenciales” según las reglas – cruzan de un lado al otro la frontera millones de veces al mes.

Mientras tanto, los mexicanos y los canadienses que tienen visas han podido entrar por avión a Estados Unidos, pero aún no pueden ingresar en automovil ni caminando, restricciones que han representado un obstáculo para las comunidades binacionales ‘hermanas’ como Juárez y El Paso, o Tijuana y San Diego.  El próximo mes esto comenzará a cambiar, con la relajación de las restricciones.

“No es que tengan que cruzar”, dijo Turgasen, sentado bajo serpentinas de billetes reales de dólares colgadas del techo. “Pero muchos de los que tienen dinero, lo tienen en los bancos allá. Les gusta ir de compras, para la ropa, bienes, partes automovilísticos, dispositivos electrónicos, en particular en este momento, con la llegada de la Navidad”.

A pesar de las restricciones hay más tráfico

El tránsito en los puertos de entrada terrestres ha aumentado en lo que las economías de ambos lados de la frontera han vuelto a abrir y las vacunas están disponibles en gran medida en EE. UU. y en el norte de México.

Todos los días los vehículos con destino al norte abarrotan el puerto de entrada de San Ysidro, que conecta a Tijuana con el sur de California, mientras que los vendedores ambulantes serpentean por más de una docena de carriles, ofreciendo comida y artesanías.

En meses recientes, el número de personas que cruza por San Ysidro – el mayor de los puertos en la frontera entre EE. UU. y México – ha crecido en un 25 por ciento, a más de 1.9 millones de personas en autos particulares en junio, un aumento de los 1.5 millones que cruzaron en enero, según estadísticas del Bureau of Transportation. Más de 400 mil personas cruzaron a pie en junio.

Los puertos de entrada de Juárez a El Paso normalmente registran esperas de una hora o más para cruzar. Más de 837 mil personas cruzaron en vehículos por los puertos de El Paso en junio, un aumento de un 27 por ciento de las 658 mil personas que cruzaron en enero, según el Bureau of Transportation. Más de 200 personas cruzaron a pie en junio por los puertos de El Paso.

Filas de automovilistas para cruzar a El Paso Texas por el puente internacional Córdova-Las Américas pese las restricciones impuestas por EE.UU. Marzo 2021. Fotografía: El Paso Times-Archivo

Las restricciones a los viajes no esenciales incluyeron varias excepciones “esenciales”, como:

  • Ciudadanos de los Estados Unidos
  • Residentes permanentes de los Estados Unidos
  • Autoridades de gobierno
  • Socorristas
  • Conductores de camiones de carga comercial
  • Individuos que viajaban por estudios, para recibir atención médica o para trabajar con autorización

En septiembre, el Departamento de Segudad Nacional de Estados Unidos Department dijo en su última notificación referente a las restricciones que “el riesgo de transmisión y propagación continuo asociado con el virus COVID-19 entre los Estados Unidos y México supone una continua ‘amenaza específica a la vida humana o a los intereses de la nación’”.

Las reglas prohibían que los individuos “viajaran por motivos de turismo” – lo cual, en efecto, prohibió la entrada de cientos de miles de mexicanos que tienen la visa de turista B1/B2 y que viven en ciudades de la frontera. Las restricciones han prohibido los viajes para hacer compras del otro lado de la frontera que a muchos mexicanos fronterizos les encanta hacer y la dependencia económica creada para los comercios en los pueblos fronterizos estadounidenses.

Algunos de los mexicanos con visa hacían todo lo que podían por visitar Estados Unidos, moviendo sus dólares de los pueblos fronterizos a lugares a los que podían llegar fácilmente por avión. Otros permitieron que caducaran sus visas y dicen que su dinero lo van a gastar en México.

Las restricciones a los viajes no esenciales no hacían ninguna excepción para viajes que muchos fronterizos consideran esenciales en su vida: para visitar cónyuges, parejas, padres e hijos separados por la frontera entre los EE. UU. y México.

En una llamada con reporteros el martes, un oficial principal de la Casa Blanca dijo que el gobierno está creando “protocolos consistentes, estrictos para todo extranjero que viaje a los Estados Unidos, sea por tierra o por aire”.

“Entendemos lo valioso que son los viajes que cruzan las fronteras de Canadá y México para la actividad económica en las comunidades fronterizas y para nuestra economía nacional”, dijo el oficial. “Y también sabemos lo significante que es el poder viajar para mantener lazos personales entre las personas que viven de ambos lados de las fronteras norte y sur”.

Los mexicanos cruzan la frontera en vuelos

La casa de Margarita Arreola está llena de retratos de su familia, que vive dispersa en ambos lados de la frontera. Las fotos de la escuela de sus nietos están en un anaquel junto con postales de Navidad del año pasado y fotos de la familia reunida alrededor de un pastel de cumpleaños.

“Siempre nos reuníamos aquí en Juárez en mi casa o con una de mis hijas en El Paso”, dijo Arreola.

La fronteriza cruzaba de Ciudad Juárez a El Paso como mínimo tres veces por semana. Un pase SENTRI le permitía cruzar la frontera en cuestión de minutos para recoger a sus nietos de la escuela cada martes y jueves, pasar la tarde en la casa de su hija y de vez en cuando reunirse con sus amigos para el desayuno y para comprar víveres.

Durante los casi 20 meses de las restricciones, las reuniones familiares se han limitado al lado sur de la frontera, dijo Arreola. No ha cruzado a El Paso desde el 18 de marzo, 2020, dijo, recordando la fecha exacta – indicación del trauma que han causado las restricciones para las familias fronterizas.

Su hija se mudó a Denver. Cuando Arreola decidió ir a visitarla, el viaje se sentío “como un maratón” que también le costó de cuatro a cinco veces más, contó Arreola.

“Si has vivido aquí toda tu vida, sabes que cruzar es muy sencillo”, explicó.

Esta vez, al no poder cruzar la frontera en auto para manejar hasta Colorado, una mañana de agosto Arreola y dos parientes viajaron cuatro horas al sur en autobús para llegar a la Ciudad de Chihuahua, y esperaron todo el día para abordar un vuelo a las 7 de la tarde para llegar a la Ciudad de México. El vuelo internacional a Denver no salía sino hasta el día siguiente, a las 8 de la mañana, entonces durmieron la noche en un hotel cerca del aeropuerto.

El vuelo le costó 15 mil pesos a cada uno, o unos 720 dólares con el cambio actual, dijo. Además, los costos del transporte y el hotel les supuso otros 8 mil 300 pesos más, o 400 dólares.

Para Arreola, las restricciones han impuesto una carga por desigual a los mexicanos.

“No me parece justo. No creo que tenga sentido. (Los residentes de los EE. UU.) pueden traer el virus tanto como nosotros”, dijo. “¿Cómo es que ellos siempre han tenido la prioridad para cruzar y a nosotros nos lo han negado?”

Para los estadounidenses ‘es un viajecito rápido’

Un turista toma una foto con un crucero al fondo en Ensenada, Baja California, el 10 de octubre. Fotografía: Omar Ornelas/El Paso Times

Los turistas estadounidenses en Baja California, cuya ausencia se sintió agudamente en el 2020, vuelven a amontonarse en el malecón de Ensenada y en las tiendas y los bares de la calle La Primera, a dos cuadras del mar.

Ashley Johnson y Berk Gibbs, de Los Ángeles, se paseaban con amigos mientras flotaban los barcos en el muelle y los vendedores vendían paseos de un día en bote. La música disco desde un barco amarillo, con una bandera mexicana que ondeaba en la brisa, llamaba su atención. Pero el grupo optó por parar a beber micheladas y margaritas en un restaurante con vista al puerto.

“Yo he venido aquí una o dos veces al mes durante toda la pandemia”, dijo Gibbs, un artista de tatuajes. “Para nosotros es un viajecito rápido”.

Su amigo, un artista venezolano de tatuajes autodenominado Topo, dijo que aparece de vez en cuando en Los Ángeles, con visa de turista. Pero en vez de regresar a Los Ángeles, cruzando la frontera en auto – un viaje de cuatro horas – maneja 20 horas al sur a Los Cabos y de allí vuela a Los Ángeles.

“Puedes entrar hacia el sur en auto, pero no puedes salir hacia el norte en auto”, dijo.

Con el regreso a la normalidad en los cruces fronterizos, los turistas en México podrán pronto viajar por las carreteras en dirección norte.

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Este contenido fue producida como parte de Puente News Collaborative, una asociación binacional de organizaciones de noticias en Ciudad Juárez y El Paso, de la que forma parte La Verdad.

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