Corrupción

El ABC del “temblor político” llamado Emilio Lozoya




julio 18, 2020

El exdirector de Pemex aceptó revelar la cadena de sobornos y corrupción para aprobar la Reforma Energética en 2013. Se encuentran muchos actores actuales. Por eso, la extradición de Emilio Lozoya Austin es más que un sonado expediente judicial. Un sismo que sacude a casi toda la clase política del país.

Texto: Alberto Nájar / Pie de Página

Ciudad de México– “Va a haber un temblor político” dijo el senador Ricardo Monreal cuando se anunció que Emilio Lozoya Austin aceptó ser extraditado a México. Se refería al acuerdo del exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) con la Fiscalía General de la República (FGR), para colaborar en las investigaciones de corrupción en la empresa productiva del Estado.

Lozoya habría aceptado revelar una parte de la estrategia para aprobar en 2013 la Reforma Energética.

Desde España, donde permanecía encarcelado, el exfuncionario carga en su maleta un voluminoso paquete de documentos y videos que, al parecer, exhiben a legisladores y otros políticos en el momento de recibir dinero a cambio de apoyar la Reforma.

Por eso el sismo pronosticado por Monreal y avalado por el presidente Andrés Manuel López Obrador

“Hay información de que para obtener los votos en la Reforma Energética hubo sobornos” dijo en la conferencia de prensa matutina del 15 de julio López Obrador. “Qué bien que aceptó el señor Lozoya regresar y se comprometió a revelar esta información”.

No son sólo declaraciones. Los datos que ofreció el exdirector de Pemex se refieren al proceso para asegurar la aprobación de la iniciativa en la Cámara de Diputados y el Senado.

La ruta para la Reforma Energética

Previo a las votaciones hubo un intenso proceso de negociación en el que participaron legisladores de todos los partidos políticos.

Varios de estos personajes cobraron relevancia en la reciente contienda presidencial, y otros son ahora activos opositores a la Cuarta Transformación, como llama el presidente a su proyecto de gobierno.

En medios tradicionales y en círculos de análisis político recuerdan el papel de personajes como, por ejemplo, Ricardo Anaya Cervantes quien ese 2013 era coordinador de los diputados del Partido Acción Nacional.

Anaya, quien perdió la elección presidencial frente a López Obrador, fue uno de los más activos negociadores del proyecto de Reforma Energética.

A su lado estaban diputados como José Rosas Aispuro, Diego Sinhué Rodríguez, Francisco Domínguez y Francisco García Cabeza de Vaca, ahora gobernadores de Durango, Guanajuato, Querétaro y Tamaulipas e integrantes del bloque de mandatarios locales que se oponen a la 4T.

En el cabildeo también participaron líderes del PAN como Margarita Zavala y senadores como Ernesto Cordero y Roberto Gil Zuarth, ambos colaboradores cercanos de Felipe Calderón.

Las negociaciones no se quedaron en el PAN. En el Senado hubo participación activa de Miguel Barbosa, entonces coordinador de la fracción del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

No se mandaba solo, pues, de algunos de los líderes de ese organismo también tomaron parte. Se trata de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, por ejemplo.

La participación del PRI

Y por el lado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) tuvieron un activo papel senadores como Emilio Gamboa Patrón, David Penchyna y Carlos Romero Deschamps, por ejemplo.

No está claro si estos personajes forman parte de los videos y documentos que Lozoya Austin acordó entregar a la FGR. Pero el anuncio de su paquetería sacudió el escenario político del país.

Gobernadores: un cambio de actitud

Un ejemplo, señalan analistas políticos, es la actitud del gobernador Sinhué Rodríguez durante la reciente visita del presidente López Obrador a Guanajuato.

El mandatario apareció sumiso, con la voz temblorosa al hablar ante el presidente. De hecho aceptó participar en las reuniones cotidianas del gabinete de seguridad.

El año pasado el gobernador dijo que nunca asistiría a esos encuentros. Algo le hizo cambiar de opinión.

Otra réplica del sismo político es la decisión de los gobernadores del PAN de aceptar los términos de López Obrador para renovar el Pacto Fiscal.

Los mandatarios habían amenazado con abandonar el convenio, elaborado en los años 70 para repartir en los estados el dinero de la recaudación fiscal en todo el país.

Desde entonces el Pacto provoca inconformidades, pues gobernadores de estados ricos como Nuevo León, Jalisco o Guanajuato se quejan de que reciben menos de lo que aportan.

La vieja bandera fue retomada este año por el bloque opositor del PAN. Pero ahora algo les hizo cambiar de opinión.

Pero la trama sobre la Reforma Energética es una parte del equipaje de Emilio Lozoya. De acuerdo con el presidente López Obrador el exdirector de Pemex también aceptó entregar detalles sobre la compra irregular de la empresa Agronitrogenados, así como el camino de los sobornos entregados por Odebrecht.

El primer caso está ya en tribunales, pero el otro permaneció congelado por varios años. 

De hecho México es el único país de América Latina donde no existe ningún funcionario procesado por el escándalo de Odebrecht; el cual es catalogado por el gobierno de Estados Unidos como el mayor caso de corrupción de la historia.

En ese terreno los grados Richter llegan hasta el sexenio 2006-2012, pues fue Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa quien abrió las puertas de Pemex a Odebrecht.

¿Hasta cuándo se sentirá el impacto del sismo Emilio Lozoya? Quizá hasta 2021, cuando se renueva la Cámara de Diputados y 15 gubernaturas.

Hasta hace unas semanas las encuestas advertían que el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) podría perder la mayoría parlamentaria, que permitió concretar las reformas del presidente López Obrador.

La tarea no concluye, y para asegurarla se necesita conservar el control de la Cámara. En ese camino las revelaciones del exdirector de Pemex se convierten en una herramienta útil.

Y sirven, además, para enviar un mensaje claro a los opositores de la 4T: Andrés Manuel López Obrador ya no es el candidato al que denostaron por décadas.

Es el presidente de la República que, a pesar de enfrentar una férrea oposición y campañas de desprestigio, mantiene el nivel de respaldo más alto para un mandatario mexicano en sus dos primeros años de gobierno.

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Este trabajo fue publicado originalmente en Pie de Página que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original.

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