Chihuahua debe formar estudiantes críticos que estén prestos a enfrentar el presente y el futuro, pero con las herramientas idóneas para ello. Por lo anterior, considero que los jóvenes deben desarrollarse sin saltarse etapas. Que utilicen, de inicio, las herramientas tecnológicas, pero bajo la tutela de un adulto
Por Hernán Ochoa Tovar
Por espacio de la presente semana, el diputado local panista, Carlos Olson, ha propuesto que en el estado de Chihuahua se prohíba el acceso a redes sociales a los menores de 14 años. A pesar de que la proposición en mención se encuentra en pañales -de acuerdo a lo planteado por el propio legislador, rescatado en el portal de noticias: Tiempo: la noticia digital-, me gustaría hacer algunos comentarios al respecto. Y, aunque en los comentarios del portal, algunas personas expresaron su desacuerdo, debo decir que, en primera instancia, la idea me parece convincente.
Digo esto porque, el planteamiento de Olson va en consonancia con lo que el psicólogo social norteamericano, Jonathan Haidt, plantea en su más reciente libro “La Generación Silenciosa”. De igual manera, el filósofo español, David Pastor Vico, también había trazado que la hiperconectividad en las juventudes estaba medrando en su capacidad de socialización, pues al encontrarse eternamente conectados al teléfono, los jóvenes van perdiendo habilidades para desenvolverse en la vida real; en la existencia verdadera, más allá del mundo cibernético o la llamativa parafernalia informática.
A este respecto, debo decir que estoy de acuerdo con todas las ideas anteriores. Sin pretender ser un neoludista (alguien que culpa a las máquinas modernas, en este caso la computadora y el celular, del triste derrotero de la humanidad) creo que las diferentes herramientas tecnológicas deben tener una regulación, pues, así como tienen aspectos positivos, también hay algunos que podrían convertirlos en una especie de espada de Damocles. Por ello, los usuarios de teléfonos móviles u ordenadores deben tener la suficiente madurez mental para usarlos, en aras de poder estar alerta de los peligros que acechan en el nebuloso mundo virtual.
Haciendo un símil un poco forzado, así como resulta ingenuo creer que la mano invisible del mercado iba a realizar toda la chamba y éste mismo iba a poder autorregularse (así fueran las bases teóricas de Friedman y Smith); lo mismo ocurre en el caso de las tecnologías de la información y la computación. Pensar que la IA, las redes o similares, son entes inmaculados que no requieren ningún tipo de regulación, es una grandísima falacia. Los menores pueden correr peligros si entran sin supervisión a la selva digital, motivo por el cual deben ser orientados por un adulto. En este sentido, recogería la interrogante realizada por Jonathan Haidt al respecto: si no se permite el uso de alcohol, tabaco o cigarros electrónicos ¿porqué sí se autoriza el uso indiscriminado de las redes y productos tecnológicos a las y los menores de edad?
A pesar de que algunas plataformas ya han puesto cortapisas para su uso -buscando que sólo puedan acceder a ellas quienes superen los 16 años-, creo que el esfuerzo es insuficiente. Por ello, tanto profesores como padres de familia debemos orientar a las juventudes para que hagan un uso correcto de ellas, y darles la llave mágica cuando tengan la edad legal para hacerlo. Así, cuando sean mayores de edad, su utilización será única y exclusivamente bajo su responsabilidad, pero estarán conscientes de los vaivenes que podrían enfrentar en el seno de la realidad virtual.
Similarmente, hay otros factores que no hacen aconsejable el acceso de los cohortes más jóvenes a las redes y a los teléfonos. Si, de acuerdo a Pastor Vico, la utilización de teléfonos en exceso ha impactado en la capacidad de socialización en este sector; también lo ha hecho en otras habilidades indispensables para la vida, a mi juicio.
Esto porque, como educador he podido ver que cada vez es más difícil para las y los adolescentes tener capacidad de atención por un tiempo prolongado, así como comprender textos sencillos y poder sintetizarlos. Lo que es una habilidad primaria para la existencia (pues a lo largo de la vida se leerán diversos textos, tanto contratos como textos más complejos) no puede ser realizada por algunos chicos y chicas cuyo rango de edad aún no llega a los 16 años. Esto resulta sumamente preocupante, porque, si para los adolescentes, entender un texto o un artículo simple resulta una misión imposible; o si no pueden atender un asunto por más de 10 minutos (que es la duración aproximada de un video de Tiktok), estamos preparando mal a estos jovencitos y jovencitas, y habrán de enfrentar serias dificultades al momento de alcanzar su vida adulta, y sean ciudadanos y ciudadanas que deban asumir responsabilidades.
Debo decir, que desde gobiernos de muy distinto signo ya se han abordado estas problemáticas. Por ejemplo, la prohibición de las redes sociales ya se piloteado en lugares como Querétaro -donde presumiblemente ha tenido éxito- y Texas. Mientras tanto, Suecia, país que se jacta de ser una potencia en materia educativa, ha retomado el aprendizaje a la antigüita, es decir, utilizando cuadernos y libros, prescindiendo de manera importante de ordenadores y recursos tecnológicos; esto, al ver que sus estudiantes habían bajado su rendimiento académico, decidiendo modificar la estrategia de enseñanza, misma que, a la postre, ha resultado exitosa. Del mismo modo, el gobierno francés estaba buscando poner límites a las redes sociales en las juventudes, desglosando el impacto tecnológico y social que podrían estas plataformas en los secundarios y preparatorianos. Y aunque los chinos parecen ser la excepción a la regla -ellos están utilizando mucho más a la IA que otras naciones de Occidente- resulta difícil dilucidar que no haya detrás una estrategia central perfectamente planificada para que los planes quinquenales se cumplan.
Con base en lo anterior, creo que la propuesta del diputado Olson merece ser discutida; más allá de filias y fobias, creo que es una idea respetable y pertinente. Chihuahua debe formar estudiantes críticos que estén prestos a enfrentar el presente y el futuro, pero con las herramientas idóneas para ello. Por lo anterior, considero que los jóvenes deben desarrollarse sin saltarse etapas. Que utilicen, de inicio, las herramientas tecnológicas, pero bajo la tutela de un adulto. Sé que, en términos freirianos, debemos educar para la libertad. Pero un gran poder implica una gran responsabilidad y las redes sociales pueden ser una caja de Pandora si las utilizamos de manera inadecuada. Por ello, percibo que una iniciativa así debe ser bienvenida en Chihuahua. Al tiempo.





