A partir de esta fecha Jorge Romero Herrera, inexperto líder, dice que se iniciará una “nueva era” para el viejo partido fundado en 1939… ya en serio, cabe la pregunta: ¿habrá nueva era en el PAN?
Por Jaime García Chávez

El día de hoy, domingo 19 de octubre, será otoñal para el panismo, aunque hace tiempo se encuentra en el invierno y no se han dado cuenta. A partir de esta fecha Jorge Romero Herrera, inexperto líder, dice que se iniciará una “nueva era” para el viejo partido fundado en 1939. Se supone que tendrán una nueva carta de navegación que acordarán en el cónclave que se celebrará este fin de semana.
No quiero adelantar vísperas, pero es previsible que ya sin tapujos de ninguna índole se adhieran a la ultraderechista VOX de España, al trumpismo y adopten la calidad de cruzados contra, por ejemplo, organismos civiles como LGBTQ+ y pro abortistas. Se reunirán en el Frontón México, donde se fundó dicho partido. Pienso que se cantará una especie de responso cuyas dulces notas llegarán al santo sepulcro de Manuel Gómez Morín.
Esperaré resultados y algo diré. Por lo pronto me pregunto qué posibilidades tiene el PAN de transformarse en una plaza como Chihuahua que fue, sin duda, una fortaleza que parecía imbatible. Adelanto las siguientes líneas.
En este momento este partido le apuesta a una edición más, muy propia de los provincianos gobernadores locales, sin importar partido, al personalismo político centrado en la figura –deteriorada– de la gobernadora María Eugenia Campos Galván.
Hoy se le muestra, en rapsodia en azul, por todos lados con la frase “Cuenta conmigo”, caricaturizada peponamente en la imagen de una chiquilla benevolente con rasgos arios.
La gobernadora cree que puede aspirar a ser una lideresa que concita la adhesión a su persona y reencauzarla a su partido. Lejos está de eso. Su presencia si bien está enclavada en una tendencia electoral arraigada en Chihuahua, no la representa como figura, como en su tiempo lo lograron personajes como Luis H. Álvarez, Francisco Barrio, Guillermo Prieto o el legendario Carlos Chavira que está engavetado en los apolillados archivos del PAN.
Tiene acólitos, como el caso de Gilberto Loya, su fracasado secretario de Seguridad Pública, que declaró que en 2027 estará donde su jefa le indique. Entre tanto, recibe un étnico bastón de mando. Pero no más.
En el caso de la gobernadora no hay ni voluntad fuerte, ni nuevas ideas claras, ni retórica ni mensajes, con base en lo cual podemos llegar a la conclusión de que no habrá una nueva era dentro del PAN, como se lo propone su actual dirigencia nacional.
Campos Galván está reeditando lo que en su tiempo hicieron los exgobernadores Patricio Martínez y César Duarte: autopotenciarse como figuras clave, casi telúricas; pero a la postre, de sus movimientos sólo se vio que los montes habían parido un ratón.
La agenda de ultraderecha del PAN en Chihuahua prevalecerá sin cambio porque ya está diseñada para enfrentar las elecciones generales de 2027. En otras palabras, si hubiese una “nueva ruta” a partir de hoy, poco impacto tendrían en nuestra entidad, puesto que ya está el acto consumado del proyecto, y este es la construcción de la figura de la gobernadora como la persona “extraordinaria” que puede conservar para el PAN el poder en el estado.
Pero no sólo ella, que sirve de mampara para que no veamos lo que está detrás, sino también la podredumbre del PRI, la escoria del fantasmal PRD, y los dedos a sueldo de MC, Verde y PT; y algo más importante: un sector oligárquico de la economía que tiembla frente a MORENA, que no da la cara y cada vez aporta menos cash. Obvio que los jerarcas católicos también andan por ahí, quemándole incienso a Marco Bonilla.
Pero, ya en serio, cabe la pregunta: ¿habrá nueva era en el PAN? Para mí que, por la víspera, los días.
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Jaime García Chávez. Político y abogado chihuahuense. Por más de cuarenta años ha dirigido un despacho de abogados que defiende los derechos humanos y laborales. Impulsor del combate a la corrupción política. Fundador y actual presidente de Unión Ciudadana, A.C.





