‘Espere mucho tiempo para el juicio’: la búsqueda de justicia de Julio César, sobreviviente a un ataque de perros
martes, diciembre 9, 2025

La vida de Julio César cambió por completo hace casi 3 años, cuando fue atacado por una jauría de más de 10 perros que se encontraban en una propiedad de la empresa radiofónica Mega Radio; desde entonces, sostiene una batalla legal y este lunes inició un juicio civil en el que busca justicia
Texto y fotografías: Blanca Carmona / La Verdad Juárez
Con los puños cerrados, Julio César Díaz Ramírez se limpió las lágrimas que fluían mientras recordaba detalles del brutal ataque de una jauría de perros que lo dejó con una incapacidad permanente, sujeto a recibir cuidados asistenciales y con un pronóstico gris en los años por venir.
En esta condición, este lunes 8 de diciembre, Julio se presentó ante el Juzgado Quinto de Civil por Audiencia para el inicio de un juicio en contra de la empresa Radio Sistema Nacional S.A., –localmente conocida como Mega Radio–, presunta propietaria del predio donde se encontraban los perros agresores. Los representantes legales del corporativo radiofónico no se presentaron a la diligencia.
La noche del 25 de diciembre del 2022, Julio fue atacado por más de 10 perros que salieron de un inmueble ubicado en las calles Sierra Morones y Sierra de los Armadillos, de la colonia La Cuesta, donde la compañía tiene varias antenas.
“Estoy nervioso. Quiero llorar”, expresó Julio César este lunes al sentarse frente al escritorio de una sala en los juzgados ubicados en el eje vial Juan Gabriel y Aserraderos. Sus lágrimas brotaron.
“Entiendo totalmente ese sentimiento. Me gustaría que no tuviera que pasar por esto otra vez, pero es necesario para obtener justicia”, dijo Jeison Joel Valdez, uno de los abogados que lo representa y mientras ponía su mano en el hombro de Julio
El litigante tranquilizó a Julio y abrió una botella de agua y la ofreció. Con ambas palmas y sin poder extender los dedos por el daño causado durante el ataque de los perros, Julio César tomó el envase y empezó a tomar el líquido, tratando de tranquilizarse.
A los pocos minutos, alrededor de las 10 de la mañana, el juez Constantino Hernández López dio por iniciado el juicio 3/25.
En su turno, Julio César pudo dirigirse al juzgador y le pidió que no lo viera como un expediente sino como una persona que antes de la tragedia era un proveedor para su esposa y sus tres hijos.
“Tengo más de cinco cirugías, tengo el cuerpo lleno de cicatrices incluso en mis genitales… sentí como me desprendían la carne, los perros se me colgaron de aquí”, expresó mientras se ruborizaba y levantaba ambos brazos para mostrarle al juez en qué parte de su cuerpo se encarnaron los animales, así como las enormes cicatrices.
El hombre de 38 años también le dijo al juez: “esperé mucho tiempo para estar frente a usted, estoy en manos de usted”, luego no pudo proseguir por el llanto.

La hermana, un psicólogo y un ortopedista, los testigos
El juicio empezó con la declaración de la hermana de Julio César, Alma Leticia Díaz Ramírez, quien dijo al juez que la noche del día de Navidad de 2022 su hermano salió a comprar pañales para su sobrino, pero no regresó. Por la madrugada, contó, ella se enteró a través de Facebook que un hombre había sido atacado por varios perros y estaba lesionado de gravedad.
Por lo que fue a buscarlo a la Cruz Roja y al no hallarlo se movilizó al Hospital General, donde confirmó que se trataba de su hermano y ahí permaneció hasta el amanecer.
La testigo también recordó que al día siguiente fue al lugar de los hechos y pudo ver un charco de sangre, los tenis de su hermano y un terreno con antenas. Ella se acercó al predio y habló con un hombre que cuidaba el inmueble, quien le dijo que los perros eran de Mega Radio y le dio el número telefónico de un empleado de la empresa, a quien identificó con el apellido de Valdez.
Vía telefónica y después de forma personal, Valdez le dijo a Alma Leticia que la empresa se haría cargo de los gastos médicos. Sin embargo, cuando le avisaron que Julio César estaba en riesgo de que le amputaron ambas manos y requería ser trasladado a otro hospital, el empleado señaló que no se iban a hacer cargo y advirtió que estaban en su derecho de presentar una demanda, afirmó la testigo.
En otra parte de su declaración, Alma expresó: “claro que está deprimido, no puede hacer nada. Las manos las tiene todas chisqueadas… lo tenemos que ayudar a bañarse, a limpiarse cuando va al baño, no puede agarrar una cuchara, no sale a la calle porque entra en shock”.
Alma le señaló al juez que su hermano tiene tres hijos, y cuestionó cómo podrá sacarlos adelante si ya no puede trabajar.
La mujer explicó que Mega Radio cambió su domicilio legal a la calle Del Ejido, en donde también se presentó a pedir ayuda, empero le ordenaron que se retirara al tiempo que le dijeron no poder ayudarle.
El segundo testigo en comparecer ante el juez fue el psicólogo clínico César Iván Barrón Salinas. Dijo que Julio César sufre ansiedad, depresión, estrés postraumático, baja autoestima, desesperanza e ideas suicidas. Todo deriva del ataque de los canes.
“Perdió su tipo de vida, perdió su movilidad, no puede mover las manos. Perdió un estilo de vida, debe reemplazarlo por varias limitantes. Él dice que se ha convertido en hijo de su esposa”, afirmó el perito.
El especialista dijo que Julio requiere de un tratamiento largo que le permita adaptarse a un nuevo estilo de vida. “Conectar la mente con el cuerpo para que acepte que no puede hacer las cosas como antes”.
El médico ortopedista Alejandro Ordoñez Sawatsky fue otro de los testigos. Habló sobre un dictamen que el juzgado recibió el 5 de noviembre pasado y donde él documentó que las lesiones sufridas por Julio César son consecuencia directa del ataque por mordedura de múltiples perros y no hay evidencia de que tuviera una condición degenerativa o un factor externo que pudiera explicar las lesiones y secuelas que presenta el hombre.
El ortopedista explicó al juez que Julio sufrió la pérdida de tejido en múltiples partes del cuerpo, una afectación a estructuras neurovasculares profundas compatibles con un mecanismo de defensa del ataque canino.
Además, Ordoñez explicó al juzgador que las secuelas de Julio son permanentes, irreversibles e incapacitantes.

La función de la mano derecha Julio César se perdió en un 53 por ciento y un 71 por ciento en mano izquierda y perdió fuerza prensil, es decir, la habilidad de apretar o sujetar objetos con las manos, como un apretón de manos, abrir un frasco o sostener una bolsa. Por lo que ni siquiera puede cargar a su hija de 4 años o saludar de mano. También perdió la destreza fina.
“Ha perdido su autonomía para actividades básicas de la vida diaria. Está condición no solo afecta su capacidad laboral, sino que transforma radicalmente su rol familiar y social, pasando de ser proveedor económico y jefe de familia, a ser un dependiente de cuidados asistenciales proporcionados por terceros, como su madre, esposa e hijos. Lo que genera una carga física, económica y emocional permanente”, refirió el ortopedista.
Aunado a eso, Julio vive con dolor crónico. En el invierno el dolor es intolerable y lo ha obligado a irse a Veracruz, a la casa de sus suegros.
El pronóstico para el futuro es desfavorable, explicó Ordoñez. Se anticipa que habrá un deterioro residual debido a una rigidez progresiva de las articulaciones por la fibrosis cicatricial y atrofia muscular por desuso, es posible que los dedos queden doblados y las manos permanezcan como puños cerrados aun si recibe tratamiento. A casi tres años del incidente no ha recibido terapia, puede mover un poco los dedos principalmente de la mano derecha.
Por lo que el proyecto de vida de Julio César ha quedado destruido y el impacto psicológico es devastador, refirió el perito.
Antes de que bajara del banquillo, el juez le preguntó al ortopedista si existe algún aparato que pudiera ayudar a Julio.
“Existe un guante mecánico, pero carece de fuerza y del detalle fino. Nunca va a suplir una mano, se requeriría de una amputación funcional, le podría ayudar a tomar un vaso, a lavarse los dientes, pero no va a cambiar la realidad”, respondió el testigo. Al escucharlo, Julio lloró.
El último perito en comparecer fue el doctor en medicina legal José Gerardo Yee Luján. Habló de un dictamen que le fue entregado al juzgado el pasado 5 de noviembre donde documentó que Julio César sufrió heridas múltiples en la cabeza, en ambas muñecas, en ambos brazos, en tórax, en abdomen, en rodillas, en tobillos y en el testículo izquierdo. Precisó que fue sometido a cinco cirugías y a varios aseos quirúrgicos.
Este perito concluyó que Julio César quedó inhabilitado para trabajar porque la capacidad motriz está severamente disminuida, perdió destreza y fuerza. Precisó que solo si estudiara una licenciatura o obtuviera un trabajo gerencial tendría alguna posibilidad.
El perito precisó que debido al ataque de los perros, Julio César perdió de 22 a 27 años de vida productiva y no va a mejorar ni con tratamiento médico, por el contrario, la expectativa es que vaya deteriorándose su salud.
La mamá de Julio, Josefina Ramírez Soto, contó al juez que Mega Radio les dio la espalda y tuvieron que pedir dinero en las calles, en botes, para comprar varios medicamentos porque en el Hospital General solo había paracetamol. Además, vendieron todas las cosas que tenían de valor.
“Le agarró una bacteria en el Hospital General y necesitó 25 inyecciones a la voz de ya, de cuatro mil 500 pesos cada una”, recordó.
La mujer también expuso que cuando lo operaron “pidieron muchas cosas, el quirófano no porque ahí lo tenían”, y agregó que, a la fecha, a Julio César le brotan grapas y pus de algunas lesiones.
Finalmente, una vecina del sitio donde sucedió el ataque de los perros, Jaqueline Ponce Carrasco, dijo al juzgador que presenció los hechos. Vio cuando los animales empezaron a ladrar y luego se salieron del terreno de la empresa Mega Radio, por debajo de la malla, y enseguida comenzaron a morder a un hombre, quien intentó defenderse.
La testigo también recordó que en ese inmueble había más de 15 perros y ha habido al menos otra agresión múltiple a una mujer.
El juez Constantino Hernández emitirá una sentencia el 13 de febrero del 2016, así lo señaló en la audiencia en la que también determinó que la empresa radiofónica perdió su derecho de defensa y este precluyó, es decir la facultad del derecho procesal.


