Justicia

Volver al último camino de Isabel Cabanillas, a seis años de su asesinato




enero 19, 2026

A seis años del asesinato de Isabel Cabanillas, su madre volvió a recorrer las calles del Centro Histórico acompañada por colectivas, ciclistas y amigas que mantienen viva la memoria y la exigencia de justicia. La principal deuda del Estado sigue pendiente para un caso marcado por omisiones y revictimización

Por Miguel Silerio / Fotos: Favia Lucero / La Verdad Juárez

Ciudad Juárez— Una noche, Isabel Cabanillas de la Torre despertó con una idea clara: tenía que hacer algo por ella y por su hijo, pero principalmente por él. Se levantó a pintar lo que fuera, cualquier cosa que pudiera conectar con otras personas. Al día siguiente, con más calma, decidió llevar esa inquietud más allá y comenzó a pintar sobre prendas de vestir —playeras, chamarras—, cosas que pudieran gustarle a la gente. “Todo esto es por él”, decía.

Lo que más disfrutó de ese proceso, además de que le ayudó a atravesar momentos difíciles de su vida, fue observar la ilusión de quienes le llevaban fotografías para convertirlas en imágenes plasmadas sobre ropa y la emoción en sus rostros al ver las piezas terminadas.

“Me da mucha alegría ver que algo que a mí me gusta mucho hacer le guste a otra persona; que en realidad se valoren las cosas que yo hago. Se me hace muy bonito, me llena de orgullo, me siento muy bien”.

Las declaraciones forman parte de una entrevista publicada por YoCiudadano en abril de 2019, apenas ocho meses antes de que fuera asesinada a balazos en el Centro Histórico de Ciudad Juárez, a los 26 años. El crimen cimbró a la ciudad y detonó una movilización permanente de familiares, amigas, colectivas feministas y ciclistas, una comunidad a la cual Isabel pertenecía.

Su obra quedó impresa en chamarras, playeras y tenis; en retratos, ilustraciones y memes, y también en el espacio público. El ejemplo más emblemático es el mural en el cruce de las calles Bartolomé de las Casas y la avenida 16 de Septiembre: una mujer con la mitad de la cara azul y la otra roja, girasoles al fondo y una serie de ojos alrededor, acompañados de la leyenda “Te observan”.

Es frente a ese mural —ubicado al lado de otro creado en memoria de Isabel— donde cada 18 de enero su madre, Reyna de la Torre, se reúne con amigas, colectivas feministas y ciclistas, comunidad y periodistas para llevar a cabo la Rodada de los Girasoles. Se trata de un acto de manifestación pacífica que inicia con un recorrido en bicicleta y continúa a pie hasta el sitio donde la joven artista fue asesinada.

“Esto es para darle las gracias a todos, al colectivo FixieBeat, a las muchachas que todos los años me han acompañado desde el feminicidio de mi hija. Estoy muy contenta de que todavía está esa respuesta de querer saber qué pasó con el caso de Isabel. Mi hija hizo muchos amigos, aquí está la muestra (y faltan), pero yo ahora no tengo más que agradecimiento a todos, y voy seguir pidiendo justicia para Isabel y todas las personas que han fallecido violentamente”, dice Reyna frente al mural de su hija este domingo, en su sexto aniversario luctuoso.

Desde ahí, bajo el sol del mediodía, el grupo avanza a pie por la avenida 16 de Septiembre hasta el cruce con la calle Ramón Corona, donde se detiene brevemente en el lugar que ocupaba el Bar Eugenio’s, que Isabel solía frecuentar y del que salió la noche de su asesinato. Después continúan por la calle Germán Valdez hasta llegar a la Francisco I. Madero, donde se encuentra la cruz de Isabel, justo frente al edificio de la Asociación de Pensionados del gobierno municipal.

Al llegar, Reyna nota que la cruz rosa metálica que durante años marcó el punto de encuentro para homenajear a su hija había sido robada. En su lugar hay una cruz blanca, grande, sin nombre. El hallazgo provoca conmoción en la madre, que rompe en llanto.

“La cruz metálica se la han de haber robado, la deben haber quitado. La verdad no sé ni qué decir, me siento con mucho coraje, siento que no se vale, que deben de respetar. No sé quién puso esta cruz, pero a la persona que la puso, se lo agradezco eternamente, porque si no, ahorita ¿qué hubiéramos hecho?”, dice entre lágrimas.

Las personas colocan girasoles al pie de la nueva cruz, mientras al fondo suena Moriré en el Río, de Los Silver, canción que se ha vuelto emblemática para recordar a Isabel. Luego truenan consignas como “Isa vive, la lucha sigue” e “Isa, escucha, tu madre está en la lucha”. Varias personas se acercan a reconfortar a Reyna, quien, poco a poco, vuelve a sonreír.

En una breve atención a medios, Reyna informa que hasta el momento no hay una sola persona detenida por el crimen de su hija y subraya que una de sus principales demandas es que la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género (FEM) deje de investigar el caso como un hecho relacionado con la venta de drogas, a fin de limpiar el nombre de Isabel y abrir otras líneas de investigación que permitan esclarecer el móvil real del crimen.

Cuatro días después del crimen, el entonces gobernador Javier Corral Jurado aseguró que ya se habían activado los protocolos para investigar el caso como un posible feminicidio, aunque posteriormente la Fiscalía optó por vincularlo con actividades ilícitas.

“En este caso, por ejemplo, sin tener todavía acreditado, tampoco descartado el móvil del feminicidio, lo que hicimos fue poner en marcha en la investigación del caso los lineamientos de nuestros protocolos de investigaciones de homicidios de mujeres por razones de género, porque todo indica que efectivamente hay una agresión directa, planeada, contra Isabel Cabanillas (…) No vamos a hacer una investigación que salga al paso de la protesta o la presión mediática, sino una investigación objetiva que dé con los responsables para hacer justicia”, declaró Corral en enero de 2020.

Ese mismo mes, el exgobernador dio a conocer la existencia de videos del crimen y de quienes lo perpetraron. La información fue confirmada por la representación legal de la familia, que desde entonces ha denunciado la falta de acciones por parte de la Fiscalía para analizar ese material.

En mayo de 2024, la abogada feminista Gabriela Amores Moya, que asesora legalmente a la familia, señaló que la FEM tiene en su poder un video en el que se observa a las personas responsables del asesinato, y denunció que no se ha realizado el análisis correspondiente para identificarlas.

“Hay algo muy importante que quiero decirles a todos los medios de comunicación: este caso en particular, tenemos quién la mató. Sí tenemos el video de quien la mató. Es muy importante esto (…) ¿Por qué no lo han agarrado? ¿por qué no intervinieron el video? ¿A quién ocultan?”, cuestionó.

Amores Moya confirmó además que en el material se aprecia que más de una persona atentó contra la vida de Isabel.

A seis años del crimen, la exigencia de justicia y la necesidad de mantener viva la memoria de Isabel permanecen intactas. La rodada y la caminata que reconstruyen el trayecto que siguió la joven artista hasta el lugar donde fue asesinada, se han convertido en un acto colectivo de resistencia frente al olvido.

Actualmente, la deuda central del Estado sigue abierta. Las autoridades prometieron justicia, reconocieron la existencia de un video y aseguraron que darían con los responsables. Nada de eso ha ocurrido. Seis años, dos gubernaturas y tres fiscalías después, el caso de Isabel Cabanillas sigue impune. Lo único que no ha cedido es la exigencia de su madre y sus amigas: verdad, justicia y memoria.

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