“Nos faltan 43”… “Por que vivos se los llevaron, vivos los queremos”… “Fue el Estado”, estas consignas por los 43 de Ayotzinapa son la síntesis de una injusticia, la forma de reclamar una deuda pendiente, la intensificación de las luchas de la izquierda que actúa desde el movimiento social, a la distancia del poder
Por Leonardo Meza Jara
I.- Las consignas son una densidad de las palabras, que vuelven densa a la política. En ellas se concentra el peso y el grosor de una lucha, que se torna potente cuando se convierte en grito colectivo. En las frases cortas de las consignas, las palabras incendian la convencionalidad de la política, mientras se construyen otras formas de hacer política desde abajo, a ras de calle. Las consignas gritadas por los cuarenta y tres de Ayotzinapa son la síntesis de una injusticia, la forma de reclamar una deuda pendiente, la intensificación de las luchas de la izquierda que actúa desde el movimiento social, a la distancia del poder.
II.- En las luchas por los cuarenta y tres estudiantes de Ayotzinapa, hay tres consignas que destacan entre muchas: “Nos faltan 43”… “Por que vivos se los llevaron, vivos los queremos”… “Fue el Estado”... Esas tres consignas son la síntesis de una lucha que persiste. Son el símbolo de un activismo que se enraíza en las normales rurales y, la búsqueda de los(las) desaparecidos(as). La historia del presente cabe en quince palabras, que no han dejado de gritarse.
III.- En la consigna “Nos faltan 43”, el símbolo numérico encarna en la materialidad de una falta que se extiende desde el pasado hacia el futuro. La ausencia de los cuarenta y tres estudiantes de Ayotzinapa es una deuda histórica, que se representa en un performance con las sillas vacías. Este número es la herida de un vacío, de un arrebato violento de la vida, de una búsqueda que se proyecta indefinidamente. En las luchas del movimiento social de la izquierda, la numerología es una cuantificación de la injusticia que se convierte en símbolo. El acto de pasar lista a los cuarenta y tres estudiantes de Ayotzinapa, uno por uno, es la rememoración simbólica de una falta, cuyo dolor no cesa.
IV.- La consigna “Por que vivos se los llevaron, vivos los queremos”, se extiende más allá de la lucha por Ayotzinapa. Esta frase, le pertenece a los miles de desaparecidos(as) en México y sus familias. Detrás de estas palabras, hay una carga que se mueve de la ausencia a la presencia, de la desaparición que arrebata hacia la exigencia de justicia. Detrás de estas palabras hay una evidente carga metafísica. Lo vacío que reside en la ausencia de un(a) desaparecido(a), es vida faltante. Los(las) padres(madres) y compañeros(as) de los cuarenta y tres, son los(las) buscadores(as) más visibles. Quienes buscan incesantemente a los(las) desaparecidos(as). La vida de miles de desaparecidos(as) no se resuelve en una sentencia jurídica o una intervención política de las autoridades. Se resuelve en una lucha social que tiene la forma del llanto. Se llora con las manos. Luchar por los(las) desaparecidos(as) es una forma de llorar, que llena lo hueco de una falta con la lucha política.
IV.- En la consigna “Fue el Estado”, lo político queda desprovisto de alma. Es el Estado que traiciona a sus ciudadanos, que desde hace décadas en México, se ha convertido en una maquinaria de represión y muerte. El Estado que asesina y no protege la vida, que esconde la verdad de forma cínica, que alimenta la impunidad sin ejercer la justicia. Protector de las cúpulas militares. Coludido con el crimen organizado hasta huesos. Depositario de una violencia que no cesa. Partícipe de las desapariciones que no han dejado de crecer desde hace años. Es el Estado que representa una maldad inadmisible, que anula el corazón de la política y se convierte en la antítesis de lo que debiera ser.





