Seguridad

Internautas de México en riesgo, detecta estudio de ciberseguridad




febrero 3, 2020

Dafne García
Lado B

Puebla –En septiembre del año pasado, la empresa automotriz Volkswagen detectó que había una página de internet suplantando la identidad de la compañía germana, y lo informó a la prensa para socializar la información.

En estas páginas se ofertaba vehículos a precios muy bajos, y los interesados debían hacer un depósito de dinero como anticipo para la adquisición, pero era un fraude.

Internet, como otro espacio más en donde las personas interactúan, se comunican, intercambian de todo, es decir, donde también hacen vida (virtual, pero vida al fin), no está exento de ser también un territorio para el delito.

El estudio “Hábitos de los usuarios en ciberseguridad en México 2019”, realizado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), con apoyo de la Organización de las Estados Americanos (OEA) y que fue presentado hace unos días revela que en 2019 los fraudes cibernéticos crecieron un 38% con respecto a lo reportado en 2018.

Otro ejemplo: también en septiembre del año pasado la Secretaría de Seguridad Pública de Puebla, por medio de la ciberpolicía, alertó sobre una modalidad de fraude en donde se suplantaba la identidad (modalidad de delito también conocida como phising) de dependencias como la PROFECO y el SAT.

En ese caso la suplantación se realizaba a través de correos electrónicos que llegan a los buzones de usuarios alertándolos de una supuesta investigación en su contra o algún retraso en algún trámite que les había generado una multa.

En dicho correo se ofrecía a las personas una solución a los problemas “detectados”, por lo que se pedía un depósito para llevar a cabo los trámites de regularización. Los delincuentes entregaban falsos números de guía de alguna paquetería, a través de donde les harían llegar a los “multados” la documentación que acreditaba su regularización en el servicio, es por eso que la gente tardaba varios días en darse cuenta de que había sido víctima de un fraude.

Si bien, aunque se han llegado a alertar de este tipo de ataques la facilidad e impunidad con la que estos se pueden realizar hace imposible que se detecten o eliminen todos estos sitios apócrifos, de ahí la relevancia de difundir medidas básicas de protección ante estos tipos de estafas.

Fraude, una de cada cinco personas

Datos del estudio de la SCT revelan que uno de cada cinco de los adultos encuestados sufrió fraudes financieros por medios digitales.

Y la información de la Comisión Nacional Para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) dan cuenta del impacto y el crecimiento de este tipo de ataques.

De acuerdo con este monitoreo realizado por la CONDUSEF, desde 2015 han ido aumentando respecto a los fraudes por medios tradicionales (terminal punto de venta, comercio por teléfono, cajeros automáticos), como se puede ver en la siguiente gráfica:

En 2019 la CONDUSEF recibió 6 millones 614 mil 817 reclamaciones de fraudes. El monto total reclamado asciende a más de 8 millones 568 mil pesos, suma de la cual se bonificó solo el 43%, y de cada 100 fraudes se resolvieron 86 favorablemente.

Entre las formas de ataque más frecuentes de este tipo de fraude están: suplantación de identidad o páginas web para robar información personal y datos bancarios de sus víctimas.

El ataque tanto a clientes de instituciones financieras como a bancos irá en aumento para 2020, de acuerdo con un pronóstico hecho por expertos de Kapersky. Para Latinoamérica se prevé que los cibercriminales, aparte de continuar vulnerando a los usuarios de servicios financieros, buscarán comprometer la seguridad de los propios bancos así como de cualquier institución u organización que ofrezca servicios financieros.

Acoso y violencia sexual en la red

El anonimato que ofrece el ciberespacio da pie para que agresiones como el acoso, la difamación, el hostigamiento y la difusión de contenido íntimo sin consentimiento, sean más fáciles de cometer.

Así, se han llegado a detectar grupos en redes sociales que se dedican a compartir videos y fotos de contenido íntimo donde se revela información personal de las víctimas –la mayor parte de ellas mujeres–, e incluso se llega a subir contenido de menores de edad en estos grupos.

Según el estudio de ciberseguridad de la SCT, 17% de los adultos participantes en la encuesta han sufrido extorsión por el envío de fotografías con poca o nula ropa.

En el caso de Puebla los hombres fueron quienes manifestaron mandar este tipo de fotografías con mayor frecuencia (25%) mientras que las mujeres lo hicieron en menor medida (12.5%).

Por otra parte, 34% dijo haber enviado este tipo de fotografías, por lo que es importante mejorar la concientización de formas seguras de compartir este tipo de contenidos para minimizar el riesgo a ser expuestos.

Desde la sociedad civil organizaciones como SocialTic se han encargado de hacer difusión acerca de las medidas de protección necesarias para navegar de forma segura en el ciberespacio, recientemente dieron a conocer a través de su cuenta de twitter herramientas para compartir contenido íntimo consensuado de forma segura a través de medios digitales.

También es importante señalar que en México a partir de la ley Olimpia –que está aprobada en CDMX y 13 estados de la república, incluido Puebla– está tipificado como delito el compartir fotos o videos de contenido íntimo sin la autorización de la persona que aparece en estos.

El tema del acoso y violencia sexual en el ciberespacio ha preocupado tanto y ha tomado más relevancia que, en un esfuerzo por conocer cuántas personas son víctimas, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), en su más reciente actualización, incluye un indicador para preguntar a los participantes si han sufrido acoso o violencia a través de medios digitales.

De acuerdo con los datos recopilados en la ENSU, 23.7% de los habitantes de la capital de Puebla ha enfrentado alguna situación de acoso o violencia sexual; la mayor parte de las víctimas han sido mujeres.

De julio a diciembre de 2019 la clase de acoso más frecuente a nivel nacional, tanto para hombres como mujeres (pero con mayor incidencia en mujeres), ha sido la intimidación sexual que incluye situaciones como: piropos groseros u ofensivos de tipo sexual; envío de mensajes, fotos, videos o publicaciones con insinuaciones sexuales; insultos u ofensas sexuales que fueron ofensivos o amenazantes a través del celular, correo electrónico o redes sociales (Facebook, Twitter, WhatsApp).

Tanto el acoso como la violencia sexual digital tienen consecuencias psicológicas y emocionales que no deben ser minimizadas, ya que tal como menciona el documento “Perspectiva de ciberseguridad en México”, realizado por el grupo de ciberseguridad del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI): “Cerca del 60% de suicidios entre adolescentes en México están vinculados con diversos tipos de bullying, incluyendo el ciberacoso”.

El estudio realizado por la SCT también reveló que el 34% de los participantes ha sufrido algún tipo de acoso (bullying): dos de las terceras partes de víctimas son menores de edad; 27% fue víctima de robo de identidad en medios digitales y, de nuevo, los usuarios menores de edad cayeron más frecuentemente en este tipo de estafas.

Conductas de riesgo de los internautas

Cosas que hacemos cotidianamente al usar la red, como publicar nuestra ubicación en redes sociales, usar la misma contraseña para todas nuestras cuentas o publicar fotos sin revisar si hay contenido sensible en dichas imágenes, así como entrar en páginas web sin asegurarnos que son seguras, son conductas que pueden ser potencialmente riesgosas.

Con el objetivo de abonar a la identificación de la situación actual de la ciberseguridad en México, y “mejorar la educación y capacitación de la sociedad civil” en dicha materia, se realizaron mesas de trabajo a escala nacional por parte del estudio de la SCT donde, a través de un cuestionario, se identificaron las principales problemáticas de ciberseguridad que podrían afectar a los usuarios en su vida diaria.

Los resultados arrojaron que más de un tercio de los participantes se conecta a redes públicas de wifi a pesar de los riesgos a la privacidad que esto implica.

Dichas redes pueden ser vulneradas por personas que lucran con información sensible de sus usuarios. Así, los niños y mujeres adultas son quienes se conectan más a este tipo de redes, según la encuesta realizada en las mesas de trabajo.

Otro de los riesgos identificados fue que la mayoría de los participantes no cuida el tipo de aplicaciones que instala en su dispositivo móvil ni revisa los permisos que concede a la aplicación.

Esto es potencialmente peligroso ya que, como menciona el estudio, muchas aplicaciones pasan como oficiales o no maliciosas, pero en realidad se utilizan para robar información o conceder accesos a otros dispositivos.

Al respecto, la empresa de ciberseguridad White Ops dio a conocer, en diciembre del año pasado, un listado de más de 100 apps maliciosas que acumulaban más de 4.6 millones de descargas en la tienda de Android.

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