Opinión

Agua: hoy la defienden, ayer la entregaron




junio 1, 2023

Fueron gobiernos del PRI y del PAN quienes comprometieron el agua del Conchos adicional al Tratado. Son los intereses privados que ellos entonces no desmantelaron y que ahora apoyan, los que impiden se cumplan los compromisos de entrega de las presas de Chihuahua

Por Víctor M. Quintana S.

Escasos de causas, el PAN y el PRI pretenden ahora enarbolar la bandera del agua de Chihuahua para defenderla de las supuestas ambiciones políticas de Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas, golpetear a la 4T y, de paso, posicionar sus candidaturas para el 2024.

Esto sucede ante la demanda ante Conagua del gobernador tamaulipeco para que se extraiga el agua de las presas chihuahuenses para auxiliar a su estado agobiado por la sequía.

Pero las urgencias de hoy no deben hacer que se olviden los hechos de ayer. Porque fueron precisamente los gobiernos del PAN y del PRI quienes aceptaron entregar de la cuenca del río Conchos un volumen de agua mayor al establecido en el Tratado Internacional de Límites y Aguas de 1944. En dicho tratado, se estimó el escurrimiento virgen de la cuenca del Conchos en 2,045 millones de m3 anuales. Se calculó que para usos futuros se podrían utilizar 1275 millones de m3 y los restantes 770 millones de m3 deberían dejarse escurrir al río Bravo. De este volumen una tercera parte es para Estados Unidos y dos terceras partes para la parte baja de la cuenca del río Bravo en México.

La severa sequía a finales de los años 90 impidió que México pagara los volúmenes de agua estipulados en el Tratado. Entonces, la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza y la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) propusieron a los gobiernos de Fox y Bush un acuerdo para eficientar y el riego de tres distritos de la cuenca del Conchos, ahorrar agua y garantizar el pago a Estados Unidos. Para esto se invirtieron 1,532 millones de pesos en la modernización de tres distritos en tecnificación del riego, revestimiento de canales, nivelación de tierras, etc. La inversión se costeó en un 72% con recursos del Gobierno Federal y en un 28% con recursos del Banco de Desarrollo de América del Norte. Los Estados Unidos no aportaron nada. El acuerdo implicó además que, de los 1,044 millones de m3 del agua para riego en los tres distritos se comprometieran a ahorrar por tiempo indefinido 396 millones -casi el 40%- para entregarlos al río Bravo, además del promedio de 770 millones de m3 anuales pactado en el Tratado de 1944. Todo esto se plasmó en el Acta 309 de la CILA y puede consultarse en: www.cila.gob.mx/actas/309.pdf

El gobierno del panista Vicente Fox y el gobernador priísta de Chihuahua, Patricio Martínez fueron los grandes promotores del acuerdo. Los productores de la cuenca participaron en varias reuniones y manifestaron su acuerdo, aunque siempre externaron su inconformidad sobre destinar el agua ahorrada al pago a los Estados Unidos.

Aun cuando se llevaron a cabo la inversión y las obras estipuladas en el Acta 309, Chihuahua mantiene un déficit permanente con el agua que debe entregar al río Bravo, para los Estados Unidos y para, por cuatro razones principales:

Primera: desde antes de la firma del Acta 309 la Conagua otorgó concesiones de extracción de la cuenca del Conchos mucho más allá del volumen debido:  los cuatro distritos de riego de la cuenca utilizan un volumen de 1, 860 millones de m3 anuales, casi un 80% más de lo pactado originalmente.

Segunda:  hay numerosos puntos de extracción ilegal de las aguas a todo lo largo de la cuenca que no han sido eliminados por Conagua. Se estima que existen cerca de 20 mil hectáreas que se están regando sin concesión o registro de agua, lo que requeriría unos 230 millones de m3. adicionales.

Tercera: nunca funcionó el Comité de Evaluación y Seguimiento que debería haber vigilado la marcha de la tecnificación del sistema de riego, los ahorros del agua, y en general la gobernanza de ésta. Así se propició, por ejemplo, que, muchos productores dejaran de utilizar la tecnificación pues no veían ninguna ventaja el pago de cuotas de riego con relación a quienes seguían utilizando métodos con alto desperdicio de agua.

Finalmente, la deforestación de los bosques de la Sierra Tarahumara que contribuye al cambio climático y disminuye el caudal aportado a la cuenca del Conchos. Paradójicamente, parte de la madera cortada y comercializada ilegalmente va a parar a las madererías y a la industria mueblera de la región de Delicias.

Todo esto lo saben e incluso lo disfrutan como beneficiarios algunos de quienes se dicen ahora defensores del agua. Fueron gobiernos del PRI y del PAN quienes comprometieron el agua del Conchos adicional al Tratado. Son los intereses privados que ellos entonces no desmantelaron y que ahora apoyan, los que impiden se cumplan los compromisos de entrega.

Por otra parte, es la Conagua de antes y de ahora la que no acaba con sobre concesiones y extracciones ilegales, cuando si lo hiciera, habría agua suficiente para el bajo río Bravo. Y de paso se quitarían las banderas a quienes, faltos de causas, pretenden fabricar desde el centro sur de Chihuahua, candidaturas a diputaciones, senadurías o gubernaturas… de agua.

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