Juárez

Detenciones juveniles arbitrarias en Ciudad Juárez están marcadas por discriminación

Imagen ilustrativa. Cortesía.

Organizaciones ciudadanas trabajan con autoridades para establecer un protocolo de actuación policial que frene el acoso, abuso y hostigamiento que enfrentan los jóvenes de los agentes en la vía pública

Por Iván Gómez Cruz / La Verdad

La discriminación está detrás de los arrestos juveniles arbitrarios en Ciudad Juárez, así lo ha documentado el colectivo Tira Paro, una red de organizaciones que trabaja para interrumpir ciclos de violencia contra los jóvenes.

Testimonios analizados por Tira Paro confirman que las sospechas de los agentes hacia los jóvenes suelen basarse en su apariencia.

Los tatuajes, la manera de vestir, de caminar o expresarse, suelen ser indicador de criminalidad bajo el criterio del policía, se indica tras revisar 122 casos de detenciones arbitrarias hacia adolescentes en Ciudad Juárez, entre mayo de 2019 a mayo de 2020.

Esas detenciones se dieron principalmente por sospechas e incriminación, y en el 88 por ciento de los casos se trató de varones, concluyó la red de organizaciones que trabajan con adolescentes y jóvenes en la ciudad.

“Iba caminando por la avenida cuando bajaron de la patrulla agentes municipales. Se bajaron y me dijeron que era una revisión de rutina, que dejara las pertenencias en la camioneta; yo les pregunté si traían orden para detenerme y ellos se pusieron más agresivos. Les dije que conocía mis derechos y que no me podían detener sin orden porque no hay rutina, y ellos contestaron: “te sientes muy chingón”, “te damos unos chingazos”; yo les dije que estaban las cámaras del negocio y que si los denunciaba pediríamos al Six (tienda de conveniencia) la grabación. Se pusieron mamones, saqué mi teléfono e hice como que los estuviera grabando y les pregunté su nombre y me dejaron ir”.

Este es el testimonio de un joven a quien Tira Paro entrevistó. Por motivos de seguridad y a petición de la persona, se ha resguardado su identidad.

El fenómeno documentado llevó a los miembros de la red Tira Paro, que agrupa cinco asociaciones civiles en favor de los derechos de los jóvenes, a desarrollar un protocolo para que los agentes policiales sepan cómo actuar si es necesario detener a un adolescente y ahora buscan ante los regidores que el documento sea avalado por el Cabildo para su implementación en la ciudad.

Se pretende evitar la violación de los derechos de los chavos y que se les criminalice por su apariencia o por la zona en la que viven, explica Laurencio Barraza, secretario ejecutivo de la red Tira Paro.

“Desafortunadamente (las detenciones arbitrarias de adolescentes) son encuentros muy ásperos, muy violentos muchos de ellos. Hay una desconfianza por parte de la juventud hacia los policías; no quieren que los esculquen por temor a que les vayan a sembrar alguna droga o les realicen tocamientos”, señala Barraza.

Sobre el tema, la coordinadora de la Comisión de la Juventud, Amparo Beltrán, comenta que las detenciones arbitrarias no hacen más que criminalizar a los jóvenes. “Recordemos que hay veces en que justo en el proceso de una detención o un proceso con la justicia, muchos adolescentes terminan convirtiéndose realmente en criminales”.

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La aprobación del protocolo ha estado estancada desde 2020, cuando la pandemia del coronavirus retrasó la maquinaria legisladora del municipio. Actualmente la Secretaría de Seguridad Pública Municipal (SSPM) realiza también modificaciones al llamado Protocolo de Actuación Policial para Adolescentes, para que pueda ser incorporado a los manuales de la Policía Municipal, sin embargo, aún debe ser aprobado en Cabildo.

 “El protocolo original se ofreció en 2020 y esa versión fue propuesta junto con la regidora Amparo Beltrán para que fuera analizada por Seguridad Pública y otras instancias, pero no se aprobó porque la pandemia retrasó el proceso. Digamos que va muy avanzado en cuanto a las intenciones y las bondades que tendrá”, comenta Laurencio Barraza.

La coordinadora de la Comisión de la Juventud ha señalado que se busca que el protocolo se apegue al principio de justicia cívica, para reinsertar de manera adecuada a la persona, prevenir que vuelva a faltar ante la administración e ir a la raíz de su problema. “Si el joven no está yendo a la escuela, si tiene una mala convivencia con su familia, abordar esos temas, en vez de penalizarlo con unas horas de detención en la barandilla, para luego soltarlo y que salga molesto con la autoridad”.

En la versión preliminar del protocolo se estableció que los agentes podrían intervenir ante un adolescente únicamente si se contaba con alguna denuncia o si era sorprendido en flagrancia de algún delito o falta administrativa, para así evitar que un joven sea detenido por su vestimenta, por sus tatuajes, manera de expresarse o por pertenecer a algún grupo social. Los agentes también estarían sujetos a elaborar un reporte detallado donde expliquen el proceso de la detención, su forma y circunstancia.

La primera versión del protocolo deja en claro que el uso de la fuerza quedaría como último recurso ante una situación extrema, y con la condición de que la fuerza sea razonable, pues se busca erradicar la posibilidad de tortura hacia los adolescentes.

El agente estaría obligado a hacerle saber al adolescente cuáles son los derechos que le asiste, a registrar el momento de la detención y asegurar que el joven obtenga su certificado de salud médica durante el proceso. El protocolo también exige que el adolescente, durante la detención, sea acompañado por quien ejerza su patria potestad, por un tutor o, en última instancia, por alguna persona adulta de confianza.

En todas las detenciones que fueron documentadas se identificaron elementos como abuso de autoridad, tortura, maltrato, allanamiento ilegal al domicilio e incomunicación. Son hechos que, para Laurencio Barraza, secretario ejecutivo de la red Tira Paro, no pueden permanecer ignorados por las autoridades y representan la necesidad de implementar este protocolo de actuación.

“De pronto nos topamos con la situación de que cuando los jóvenes salen de nuestros centros, se encuentran inmediatamente con policías, y el policía, a pesar de que los jóvenes explican de dónde vienen, en ocasiones ha pasado por alto los derechos del joven”, señala Laurencio Barraza.

El secretario ejecutivo de Tira Paro también comenta que los adolescentes que llegan a incurrir en una falta administrativa son víctimas, víctimas de circunstancias, contextos y situaciones desfavorables, por lo que sus acciones deben ser medidas con filtros y parámetros distintos a los que se aplican a adultos. “Nos parece que el protocolo es un instrumento que puede aclarar y hacer ver al policía que, en el caso de adolescentes, el trato debe ser preferencial con base en la ley”.

Desde que comenzó la documentación de casos de detenciones arbitrarias, Laurencio Barraza se dio cuenta que cada institución policiaca tenía una excusa o argumento distinto para justificar su proceder ante los jóvenes sin que estos hubieran hecho algo.

“Si los detenía la Policía Federal, en 2019, antes de que entrara la Guardia Nacional, les decían a los chavos que eran polleros o guatemaltecos y los ponían a cantar el Himno Nacional; si los agarraba la Policía Estatal, les decían que eran vendedores de drogas, y los esculcaban y les querían sacar los kilos y kilos de droga. Si los agarraba la Policía Municipal, les decían que un ciudadano les llamó para reportarles que unos jóvenes estaban atentando contra el orden y la paz social”, señala Laurencio.

En caso de que el protocolo sea aprobado en Cabildo y sea anexado a los manuales de la policía municipal, por cuestiones de jurisprudencia, eso dejaría a elementos estatales o de la Guardia Nacional sin un protocolo de acción preciso ante situaciones con adolescentes, únicamente con instrumentos como la Ley Nacional de Niñas, Niños y adolescentes, y la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza.

“Para nosotros sería importantísimo que tanto municipales, estatales o Guardia Nacional, conozcan el protocolo para que también se ciñan a él, para que no digan que no les atañe por no ser municipales y cometan barbaridades”, comenta Laurencio Barraza, quien añade que sería igual de importante que la sociedad conozca el protocolo para exigirle a las autoridades.

Por último, el secretario ejecutivo de la red Tira Paro expresa que existe resistencia por parte de la autoridad hacia protocolos o acciones como las que promueven, resistencia al cambio, a cosas que impliquen hacer un ejercicio desde otro punto de vista que no sea el tradicional, el autoritario.

laverdadjz@gmail.com

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