Opinión

Brian Jones: el alquimista sonoro de los Rolling Stones




septiembre 25, 2025

Lo que muchos consideraban excentricidad, hoy se interpreta como una de las primeras aproximaciones del rock a la world music: un intento de tender puentes entre culturas, de legitimar tradiciones no occidentales en un circuito dominado por la industria anglosajona.

Por Miguel A. Ramírez-López

En la narrativa oficial del rock, Brian Jones aparece como el fundador maldito de los Rolling Stones: un talento desplazado por el tándem creativo de Mick Jagger y Keith Richards, y cuya muerte a los 27 años alimentó la leyenda negra del “club de los 27”. Sin embargo, más allá de la tragedia, Jones merece ser recordado como un pionero: un multiinstrumentista obsesivo —hay quienes afirman que ejecutaba hasta 50 instrumentos distintos— y un explorador sonoro que amplió el vocabulario de la música popular en los años sesenta.

Su papel en los Stones no se mide tanto en canciones firmadas, sino en la forma en que coloreó la discografía del grupo con timbres insólitos. Basta revisar álbumes como Aftermath (1966), donde introdujo la marimba en Under My Thumb y el dulcémele en Lady JaneBetween the Buttons (1967), con arreglos de flautas, órganos y percusiones que abren la paleta sonora del grupo; o Their Satanic Majesties Request (1967), su momento más psicodélico, donde Jones despliega mellotron, sitar, theremin y vientos en un cruce barroco de oriente y occidente. Incluso en Beggars Banquet (1968), cuando ya estaba marginado, su slide guitar en No Expectations es uno de los momentos más emotivos de la discografía stone. Y no se debe olvidar sus primeros años como armonicista virtuoso, particularmente en The Rolling Stones (1964) y 12 x 5 (1964), donde impregnó a la banda de una autenticidad bluesera que definió sus orígenes.

Pero el espíritu de Jones iba más allá de la banda. Su curiosidad lo llevó a Marruecos, donde grabó a la comunidad de músicos sufíes de Joujouka. El resultado, publicado en 1971 como Brian Jones Presents the Pipes of Pan at Joujouka, es un testamento de su inquietud etnomusicológica. En él no se escucha a Jones tocando, sino registrando, editando y presentando la música ritual de los maestros de Joujouka. Lo que muchos consideraban excentricidad, hoy se interpreta como una de las primeras aproximaciones del rock a la world music: un intento de tender puentes entre culturas, de legitimar tradiciones no occidentales en un circuito dominado por la industria anglosajona.

El disco es hipnótico y radical. Basado en el ghaita —un tipo de oboe bereber—, las percusiones y los cantos ancestrales, las piezas se expanden como mantras que desafían la estructura de la canción pop. Jones lo presentó como una experiencia espiritual, casi chamánica. No era rock, pero estaba en el corazón de su búsqueda: salir del corsé de las tres guitarras, abrir la sensibilidad de Occidente a otras cadencias. Décadas después, músicos como Ornette Coleman, Paul Bowles, Patti Smith o William S. Burroughs reconocerían en Joujouka un núcleo de resistencia cultural y mística.

Brian Jones fue, entonces, un alquimista que transformaba todo lo que tocaba. Sin él, los Stones quizás se habrían quedado en una gran banda de R&B; con él, rozaron la experimentación tímbrica que los hizo universales. Su legado está en cada instrumento inesperado que aparece en los discos, pero también en esa apuesta solitaria por escuchar el rumor del mundo.

Murió joven, pero dejó trazada una enseñanza vigente: el rock, si quiere ser vital, debe mantener abierta la puerta de la exploración.

F∴F∴ Finem Facimus

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Miguel A. Ramírez-López es escritor, ensayista, docente y reportero. Estudió Arqueología en la Escuela de Antropología e Historia del Norte de México, donde se especializó en temas de mitología, pensamiento mágico y religiones comparadas. Asimismo, trata temas de poder, cultura y sociedad en tiempos del capitalismo de vigilancia/aceleracionismo/antropoceno. Una de sus pasiones estriba en el aprendizaje de idiomas y la traducción literaria. Ha publicado los libros Cuando los adolescentes… Voces chihuahuenses sobre violencia, valores y esperanza por Umbral A.C. (2012) y HÜZÜN. Cuentos, relatos y garabatos por el Programa Editorial Chihuahua (2024).

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